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Bodegas Norton

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Finca La Colonia

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Finca Perdriel

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Matias Riccitelli

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Viento Sur

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La producción vitivinícola en Argentina se remonta al año 1556, cuando el presbítero Juan Cedrón (o quizá Cidrón) plantó en Santiago del Estero (provincia), las primeras cepas de uva moscatel y “uva país”, procedentes de España y a su vez traídas desde la ciudad chilena de La Serena. El propósito del clérigo era utilizar el producto en el ritual católico de la misa. Aproximadamente medio siglo después los franciscanos importaron de Canarias a la provincia de Salta uvas malvasía, el fin de estos misioneros era lograr un vino blanco y suave, asimismo apto para dicho ritual. Así, se obtuvieron variedades de mistela a través de uvas como la vitis rupestris y la vitis labrusca, o bien de las llamadas “uvas chinches,” las cuales dan lugar a vinos de sabor áspero y ácido. Asimismo, se debe a los jesuitas y franciscanos la importación temprana de excelentes cepas de vitis vinifera. A fines del siglo XVI las órdenes religiosas introdujeron cepas por el Río de la Plata, llegando a ser hoy la zona interfluvial de Concordia un importante centro productor.

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En tiempos de la colonia española, e incluso hasta los 1870s, la preparación criolla de vino era absolutamente artesanal. Se prensaban los sarmientos con las uvas en sencillos trapiches, o directamente eran pisadas en odres abiertos para, posteriormente, ser estacionadas en tinajas. El fermentado del mosto se realizaba en dos etapas y por esto en sendas tinajas consecutivas. Tal modo de estacionado aún se mantiene en algunas fincas.  Fue poco frecuente el modo español de guardar los vinos en odres de cuero. La Revolución de Mayo significó un impulso para la producción vinícola, ya que desde entonces la ciudad de Buenos Aires (e incluso la vecina Montevideo) dejaron de importar vinos españoles y comenzaron a producir los propios en sus alrededores o en las Sierras de Córdoba y el Cuyo.

 

Argentina, con alrededor de doscientos años de tradición en la producción y el consumo de vinos finos, inició sus conocimientos cuando los primeros especímenes de “vitis vinifera” fueron traídos a América por los colonizadores españoles a comienzos del siglo XVI.

Los sacerdotes católicos que llegaron a estas tierras establecieron viñedos cerca de sus monasterios, para poder asegurar el vino necesario para celebrar la santa misa. Los jesuitas distinguían a los vinos cuyanos (Mendoza y San Juan) por ser “muy generosos y fuertes, capaces de soportar grandes viajes sin corromperse”. .

Favorecido por las óptimas condiciones climáticas y del suelo la “vitis vinifera” comenzó un desarrollo total y acelerado, especialmente en las regiones cercanas a Los Andes.

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Luego de años de elaboración primitiva y rudimentaria, durante el siglo XIX los inmigrantes europeos trajeron nuevas técnicas de cultivación y otras variedades de cepas, que hallaron al pie de la cordillera de Los Andes y el Valle de Río Colorado el hábitat ideal para su crecimiento.

Durante la última parte del siglo XIX, con la construcción de vías de ferrocarril a Buenos Aires, la provincia de Mendoza y sus tierras privilegiadas se convirtieron en el centro de expansión de la industria vitivinícola, que ya se había expandido a otras regiones de la zona de Los Andes, como San Juan, Catamarca, Salta y La Rioja.

Las familias que habían llegado de Europa, con una larga tradición en la elaboración de vinos, se establecieron definitivamente en esas provincias y plantaron varietales nuevos.

Alrededor de 1860 arribaron las primeras cepas de uva Malbec a Mendoza. Durante mucho tiempo, habían sido las criollas –entre las que había variedades blancas y tintas- las únicas uvas cultivadas en el país. Esto, sumado a una tecnología muy precaria para la elaboración de los vinos, hizo que recién hacia el 1800 se produjeran cambios significativos en la calidad del producto.

La llegada a Mendoza por el año 1850 del agrónomo francés Michel Aimé Pouget fue trascendente, ya que él introdujo variedades francesas de mayor calidad enológica. Las primeras cepas llegaron desde Chile y luego Pouget sumó estacas provenientes directamente de Francia. Para extender el saber relacionado con este cultivo y con la elaboración de vinos, ya se había creado en Mendoza la Quinta Norma Agronómica y su Bodega Modelo, la primera escuela especializada en las artes agrícolas, con énfasis en las prácticas enológicas. De esta Bodega Modelo, cuyo edificio de 1902 se mantiene en pie como patrimonio histórico cultural, egresaron los primeros enólogos del país.

Mendoza comenzó a destacarse como zona productora de vinos y esto se acentuó con la inauguración del ferrocarril en 1885. El trazado ferroviario unía –a través de más de 1100 kilómetros- el puerto de Buenos Aires con las provincias de Cuyo. Esto redujo los problemas de traslado y aumentó el intercambio de mercancías con el consecuente crecimiento de la producción. De este modo los vinos elaborados en Mendoza y San Juan pronto ganaron reconocimiento en los principales centros urbanos del país

Malbec, Cabernet, Pinot, Semilon, Merlot y Chardonnay descubrieron condiciones ideales y prosperaron rápidamente, originando los primeros vinos finos argentinos. Este desarrollo incluía la elaboración, con el método champenoise, de espumantes de una sutileza y exquisitez extraordinaria.

Una temperatura adecuada, largas horas de sol, lluvia escasa, baja humedad relativa, y la ausencia de vientos fuertes, crearon junto a sus suelos excepcionales un ambiente ecológico para la producción de uvas de máxima calidad.

El vino argentino es el que se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Córdoba, Catamarca y en las últimas décadas han comenzado a elaborarse en Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires y Santa Fe.

El vino es la bebida nacional de Argentina. La Argentina es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto mayor productor en todo el mundo, así como el noveno exportador a nivel global. La calidad del vino argentino ha venido creciendo sin detenerse en los últimos años, ganando terreno en el mercado mundial.

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